Albert no puede evitar sentirse ansioso al saber que Eva se quedará esa noche en la mansión. Tampoco puede negar que ella le sigue pareciendo tan atractiva como cuando la conoció, ni fingir que no recuerda aquella noche. Mucho menos ahora que sospecha que Ralph puede ser su hijo.
Sin embargo, la tentación permanece allí latente. Durante la cena cruzan miradas, miradas que esparcen cierto aire de complicidad y a la vez de deseo. Bernardette, quien se encuentra bastante estable luego del episod