—No se preocupe, Inés. Nadie va a saber que fue usted quien me lo dijo.
—Pero Estefanía también sabe que su esposo y mi hija son amantes.
—¿Estefanía? —pregunta con asombro.— ¿Pero por qué no me lo contó?
—El día que usted llegó con la niña al hospital, yo le comenté a Estefanía lo que estaba pasando, y ella me pidió que no le dijese nada.
—No puedo creer que me haya ocultado algo como eso. —contesta con pesar.
—Quizás no quería preocuparla más de lo que estaba.
—Tal vez, pero yo conf