A pesar de que todo parece estar normal en la vida de Albert, el CEO no logra sacar de su mente a Antonella. Por más que lo intente, su recuerdo reaparece cuando menos lo espera.
Blas entra a la oficina de su jefe, coloca las carpetas sobre el escritorio.
—Sr Miller, sólo falta que firme estos dos documentos.
—Gracias, Blas. —Albert toma una de las carpetas para revisar el documento.
—Con su permiso, señor. —dice y se dispone a salir.
—Aguarda, por favor. —Blas se detiene.
—Sí, señor