Salieron de la habitación, Raquel cargo en sus brazos a su nieto, regresaron al quiosco donde los esperaba un impaciente Cris, Oliver y Damián estaba tratando de tranquilizarlo sin mucho éxito.
Oliver le susurro algo, tal vez que ya venia porque de inmediato se dio la vuelta, sus ojos se conectaron en una mirada profunda. Subió los tres escalones hasta tomar su mano, todos había desaparecido, solo estaban ellos dos hasta que oyó la voz de un hombre, que estaba a un lado del abogado de Cris,