Cris la tomo en sus brazos y con urgencia tomó sus labios en un beso que prometía muchas cosas, sin dejar de saborear sus labios camino al interior de la cabaña que su hermana había alquilado, para esa noche mágica, donde la amaría hasta el amanecer.
Antes que ella llegará había visto que todo estuviera como él pidió, las pequeñas velas parecían estrellas que iluminaba el lugar, el ambiente estaba perfumado con el aroma dulce de las rosas, cerca de la cama estaba una mesa con dos copas de vino