La noticia se le dió al abuelo.
El grito de Alejandro hizo que toda la sala entrara en pánico.
La sala estaba llena de ejecutivos de alto nivel. Ma era la hija de su poderoso jefe, la que se había desmayado.
El CEO corrió hacia su hija. El hombre frío de los negocios mostraba el gran amor que sentía por su princesa, delante de todos.
El magnate la sostuvo entre sus brazos para levantarla del frío piso.
Y por primera vez en años olvidó por completo su posición, su autoridad y su reputación.
Solo veía a su pequeña.