Padre e hija estuvieron largo rato abrazados. Alondra estaba muy sensible y no dejaba de llorar.
— Lo siento mucho, papá. Sé que te fallé, que debía esperar hasta el matrimonio para dar un paso tan importante, pero...
— Mm... Tu madre y yo solo queremos lo mejor para ti, te dimos todos los consejos que pudimos, Pero al final era tu decisión dar ese paso.
— Raymundo... Él... Él me sedujo. Logró que mi cordura y mi buen juicio se fueran volando por la ventana.
— ¡Ese cabrón! Sabía que a