Quiero casarme con Alondra.
Habían pasado apenas unas horas desde que Alejandro Rodríguez, lo llamó para decirle una frase que había cambiado su vida.
"¡Vas a ser padre!"
Desde entonces, el jóven empresario apenas había podido pensar con claridad.
Tener un nieto era el deseo más anhelado de sus padres, y el de su única hermana, ser tía.
Pero él nunca les había dado esperanzas, siempre había estado concentrado en los negocios.
En las empresas.
Tratos millonarios.
Proyectos extremadamente complicados.
Y lo