*—Ryan:
—¿Querías verme? —preguntó hacia su padre mientras apartaba una silla del escritorio para tomar asiento. Cruzó las piernas y le dio una mirada calmada a su padre, quien, detrás de la amplia mesa, lo escudriñaba con sus fríos ojos de color miel.
Su padre sonrió ampliamente con una sonrisa que usaba cuando estaba frente a sus clientes, dando a entender que algo detrás se estaba cocinando y Ryan podía imaginarse que podía ser, pero se iba a ser el idiota lo más que pudiera.
Había sido muy