[Recuerdos]
La voracidad de un verano cómplice de risas y correteos volvía a acompañarnos. El calor que emana el astro ardiente estaba de regreso, mucho más que antes, dueño del solsticio. Valía la pena cada segundo; resultaba fascinante observar los rayos que atravesaban las nubes, imponiendo con su resplandeciente luz.
El año y medio había transcurrido como si se tratase de segundos. Ya tenía ocho años recién cumplidos y mis padres prometieron llevarme a la playa.
La playa….
Jamás había ido