—Marie, la torre Eiffel es gigantesca, pude ver toda la ciudad y fue increíble. También fuimos al zoológico —solté enérgico
—Oh, hijito, me alegra que la pasaras genial, ¿tienes hambre?
—No, he comido mucho, ¿verdad papá? —lo miró.
Max sonrió revolviendo su cabello.
—Cuatro hog dog, dos salchichas y un helado.
Lo miré sorprendida.
—Pues ojalá que no te de una indigestión, hijo. Ve a darte un ducha y luego a la cama.
—Está bien mami. Te espero para que me leas un cuento ¿si? —juntó sus mani