Cora.-
Paso por el lado del escritorio de mi asistente en absoluto silencio, Julia tocó una tecla que últimamente me sensibiliza.
Azoto la puerta con fuerza.
Camino de un lado a otro, cada vez que me mencionan a Angelo o mi situación con él mi día se ensombrece.
— ¿Cora? –veo la cabeza de Penélope asomarse por la puerta–. ¿todo bien?
Suelto un suspiro cargado de frustración, me tumbo en mi silla sintiéndome derrotada y agotada.
— No, Penélope, quisiera perderme de aquí –hundo mi rostro so