Esperanza se quedó boquiabierta y exclamó:
—Mamá, ¡eres realmente Luz Solar!
Dafne asintió con una sonrisa, mientras Esperanza seguía asombrada. Al próximo segundo, la niña emocionada abrazó a Dafne con fuerza y gritó:
—¡¡AHHH!! Mamá, ¡dame un autógrafo! ¡Tengo que contarles a mis compañeros de clase que vi a mi ídolo!
Dafne quedó desconcertada:
—¿Tus compañeros de clase también escuchan mis canciones?
Esperanza asintió rápidamente:
—Muchos de ellos han escuchado la canción “Esperanza”. ¡Incluso