La reacción de Diego fue realmente aterradora. Sus ojos redondos brillaban intensamente. Por las venas que sobresalían en su cabeza, Lolita podía ver la ira implícita. Sin embargo, parecía estar tratando de contenerla. Su mandíbula se crispó, y con disgusto dijo:
"¿Qué dijiste? ¿Guardaespaldas?"
"Sí. Así que serás mi guardaespaldas durante todo un día."
Diego se frotó la cara. "¿De verdad estás haciendo esto?"
"Ya lo prometiste." Lolita le recordó a Diego, porque ella misma fue quien inició est