POV de DIEGO
No podía dejar de mirar la puerta.
Esa maldita puerta blanca frente a mí. Era la entrada al estudio de su madre. La mujer que había destrozado más que una familia. La mujer que había destruido a Adriana… y de paso, casi me arruina la vida a mí también.
Inspiré hondo. El aire en la mansión me sabía a traición.
—¿Estás seguro de esto? —preguntó Adriana, de pie junto a mí, su mano rozando la mía.
Asentí. —No puedo seguir sin entender por qué lo hizo. Por qué nos lo hizo.
—Te va a enred