POV de Diego
El sol apenas comenzaba a colarse entre las cortinas cuando abrí los ojos. Adriana dormía a mi lado, con su cabello esparcido sobre la almohada como una cascada oscura. Su respiración era tranquila, y cada tanto su nariz se fruncía suavemente, como si soñara algo que no quería olvidar.
Por un momento me quedé en silencio, observándola.
Nunca imaginé que algo así me pasaría. Que me importaría tanto una mujer como me importa ella. Que una relación construida por conveniencia se convirtiera en la única verdad que reconozco.
Pero ahora, que ya no hay contrato entre nosotros, ahora que nos pertenecemos sin reglas ni obligaciones… siento miedo.
Miedo a perderla.
Miedo a no saber cómo hacer esto bien.
Me levanté con cuidado, sin despertarla, y fui a preparar café. Necesitaba tiempo para pensar.
Los negocios nunca me intimidaron. Puedo hablar en salas llenas de tiburones sin pestañear. Pero cuando se trata de Adriana, todo cambia. Porque con ella no puedo fingir. Con ella soy sim