POV de Diego
El día después de la dramática huida con Adriana, la calma que sentía al estar lejos de la amenaza de Nancy y Jean se esfumó tan rápido como había llegado. Me encontraba en el comedor de la mansión familiar, con la vista puesta en mi abuela Ivanka, que, en este momento, parecía más enfadada que nunca. El ambiente era denso, como si el aire estuviera cargado de electricidad. La mirada de Ivanka era penetrante, un crisol de desaprobación, ira y decepción.
“¡¿Qué demonios pensabas, Die