Había algo especial en el aire, como si todo estuviera alineado para lo que venía. Adriana y yo estábamos a punto de llevar a cabo uno de los proyectos más ambiciosos de nuestra vida. Después de años de trabajo en la Fundación, de dar pequeños pasos hacia el cambio que queríamos ver en el mundo, habíamos decidido organizar una cumbre global. El objetivo era simple pero audaz: reunir a los líderes y organizaciones que compartían nuestra visión de un mundo más justo y equitativo. Sabíamos que no