Brian compró ropa deportiva y varios adminículos más, y puso todo en un bolso nuevo que también había comprado para ello.
Al salir de allí se dirigió directamente al enorme gimnasio que quedaba en el piso superior del centro comercial. Lo recibió una amable recepcionista quien le mostró los diversos planes de que disponía el centro para los usuarios de acuerdo a su disponibilidad y capacidades.
—Gracias, joven, pero la verdad es que estoy de paso, así que prefiero tener una cuenta abierta para