—¡Lancaster! —gritó uno de los supervisores del almacén donde Brian trabajaba.
—¡Aquí estoy! —respondió gritando a su vez.
—Acércate al edificio de las oficinas, el jefe Walker quiere verte —terminó diciéndole— Deja eso que otro de los muchachos se hará cargo.
Brian casi no tenía problemas con nadie, ni con compañeros ni superiores en el trabajo. Se esforzaba al máximo de sus capacidades sin importar cualquiera que fuera el trabajo que le mandaran, por muy humillante o difícil que este fuera.
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