Brian Lancaster comenzó con entusiasmo su nueva responsabilidad en el trabajo, esto, junto con los estudios académicos, más los estudios en línea que realizaba colmaban todo su tiempo. No gastaba casi nada de tiempo en salidas o diversiones como la mayoría de hombres de su edad.
Con apenas veinte años, era un hombre maduro, con profundas cicatrices en el alma, con metas, sueños y ambiciones bien definidas. Su férrea voluntad lo ayudaba a conservar los objetivos bien definidos.
En su trabajo era