Rufus Reynolds tenía cara de pocos amigos. Acababa de salir de una de las reuniones de junta directiva de la minera, la cual había sido sumamente insatisfactoria. Necesitaban con urgencia una reinversión de capital, pero la mayoría de los accionistas se negaban a invertir más dinero, puesto que las ganancias brutas de la compañía habían descendido considerablemente en los últimos tres años.
Rufus casi había quedado afónico tratando de explicarles que, precisamente, una de las razones para la ba