Charlotte se había levantado temprano como siempre y había despachado a los gemelos para la escuela secundaria. De allí había visitado a su suegra, quien seguía igual, ensimismada en su mundo personal.
Se dirigió a su cuarto para cambiar su ropa por un atuendo deportivo para salir hacia el gimnasio, como acostumbraba todos los días. Cuando salió de su cuarto se encontró con Reginald en las escaleras, el cual venía trasnochado de la calle.
—¿Para dónde demonios vas? —le dijo arrastrando las pala