Parte 8...
Matteo
Ni siquiera pensé en nada más, antes de que por alguna razón ella terminara renunciando a continuar con nuestro momento. Y quería que estuviera aquí porque combinaba las dos cosas. No me tomó ni un minuto deshacerme de mis pantalones y tirarlos al suelo junto con mi ropa interior.
Vi sus ojos ir directo a mis genitales, crecer, creo que con asombro, espero, y luego regresar a mi rostro. Está muy sonrojada y no pude evitar reírme.
— No te rías de mí, Matteo - ellase quejó.
— No