De repente recordé el mensaje que me acababa de enviar antes. Tuve que excusarme con él correctamente. “Vine a la Ciudad A no porque no confiara en que me resolverías el asunto. Es solo que tenía algunas pistas, así que vine aquí de todos modos”.
Volvió su cabeza hacia mí. “Entonces, ¿por qué tuviste que mentir?”, preguntó él.
Mentir…
Le había mentido diciéndole vine a la Ciudad A por un viaje de negocios.
Nunca fui buena dando explicaciones. Mientras pensaba en eso, suspiré “Tenía algunas p