Cedar tenía que asegurarse de que Isabelle supiera que él no se dejaría influenciar tan fácilmente.
Cedar guardó su celular y caminó hacia la puerta. Justo cuando quería abrir la puerta, escuchó la voz de Isabelle.
Isabelle preguntó sorprendida: “¡Eres tú!”.
“Señorita, ¿tiene frío?”.
“Tengo frío, pero Hermano Mayor no abre la puerta”, respondió con lástima. Su razonamiento hizo que pareciera que Cedar era el culpable.
Justo cuando Isabelle quería preguntarle al asistente sobre Cedar, la pue