Capítulo 1831
No era sorpresa que Isabelle no pudiera encontrar a Lucas.

En medio de la oscuridad, solo podía ver una figura alta e imponente parada en su puerta.

Todo ocurrió muy repentinamente, y la asustó.

Ella abrió la boca y preguntó secamente: “¿Quién eres tú?”.

Cedar respondió suavemente: “Soy yo”.

Isabelle volvió a acostarse en su cama y gritó: “¡Hermano Mayor!”.

De repente, el trueno volvió a retumbar con fuerza. Isabelle inmediatamente se arrastró fuera de su cama y rápidamente saltó sobre Ced
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