No era sorpresa que Isabelle no pudiera encontrar a Lucas.
En medio de la oscuridad, solo podía ver una figura alta e imponente parada en su puerta.
Todo ocurrió muy repentinamente, y la asustó.
Ella abrió la boca y preguntó secamente: “¿Quién eres tú?”.
Cedar respondió suavemente: “Soy yo”.
Isabelle volvió a acostarse en su cama y gritó: “¡Hermano Mayor!”.
De repente, el trueno volvió a retumbar con fuerza. Isabelle inmediatamente se arrastró fuera de su cama y rápidamente saltó sobre Ced