No agarré la cuerda del columpio con las manos y caí en la tierra del jardín. Mi cabeza estaba aturdida.
Zachary se apresuró a acercarse y me abrazó. Bella me siguió y llamó a gritos a su mamá y a su papá.
Zachary dijo gentilmente: "Sé una buena niña. Leoncita, no llores".
Zachary me cargó y se fue corriendo a la villa a toda prisa. No paraba de gritar mi nombre. Lo miré con todo mi cuerpo dolorido. Quería llorar, pero sentía que era demasiado vergonzoso llorar por haberme caído. Contuve mis