“Mujer tonta”, resopló Clifford.
“Ella se preocupa por ti”, lo corregí.
Clifford no respondió a lo que le había dicho y poco después, entramos en un callejón. En este callejón, había dos hileras de casas viejas y ruinosas.
“¿Dónde está exactamente tu casa?”, pregunté con el ceño fruncido.
“¿Qué quieres saber?”, respondió Clifford con la intención de desviarme de mi pregunta.
Con su pregunta él se refería a lo que le había preguntado ayer.
Sobre la verdadera Caroline que había nacido el 19