Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo ochenta y cuatro
—Te permito que me golpees como a ti te de la gana, pero no te permito que me insultes más, vuelve a decirmelo otra vez y te juro que quedarás peor—sus mejillas se vuelven rojas y sus cejas se juntan.
—¿Qué harás mujerzu... —siento como mi cuerpo es derribado y ella se coloca encima de mí.
Sus pechos se endurecen y su cuerpo se a







