Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo setenta y dos
Camino al capó del carro y tomo asiento sin dejar fijar mi objetivo —hermano, ¿por qué te tardaste tanto? sé que a Sara no le gusta la velocidad porqué Elizabeth me dijo, pero ¿no la pudiste convencer? Mira que hasta el idiota de Isaac te alcanzo—observo al par de payasos sentados en el capó de sus autos.
—Sí, ¿por qué tardaste tanto en







