Lexi, impulsada por la confusión y la necesidad de escapar de las complejidades emocionales que la rodeaban, se puso de pie con dificultad. Ignorando la mano extendida de Eromaug, se aventuró a alejarse, moviéndose a través del lienzo en blanco con determinación errática.
La búsqueda de respuestas se entrelazaba con la urgencia de distanciarse de la complicada trama emocional que la rodeaba. Mientras avanzaba, el terreno cambiaba, a veces firme y a veces inestable, reflejando la volatilidad de