Dave gruñó fuertemente mientras la penetraba con mayor intensidad, dejando que las piernas de ella cayeran hasta su cintura y, cuando ambos alcanzaron el éxtasis juntos, se inclinó hacia delante, alargando los colmillos mientras los hundía en la suave carne de su cuello.
Amaris se aferró a él con ansias mientras también hacía lo mismo y, casi al instante, su visión pareció resplandecer con luces brillantes.
Lamieron tiernamente cada una de las nuevas marcas y permanecieron jadeando uno encima d