Maena... esa mujer... Amaris empezó a titubear mientras miraba su rostro.
'Antes de que digas nada más... no lo hagas. Sé exactamente lo que estás pensando. Siento lo mismo por ella', gruñó su loba furiosamente en respuesta.
'¿Por qué hace que se me erice la piel? Es como sí...'
'Nos hace sentir así porque está llena de oscuridad, Amaris. Antes de que preguntes... Sí, la conocemos. La hemos visto antes'. Amaris luchó contra la furia que sentía brotar de Maena y, sin previo aviso, el brazo de Da