Ben por fin había conseguido convencer a Minerva para que durmiera un poco mientras él estaba allí y su cabeza descansaba en su regazo mientras él vigilaba a su mejor amiga.
Desplazó la pantalla de su teléfono despreocupadamente, revisando las notificaciones de las empresas y de la manada, y esperando algún mensaje de Dave.
Aunque no tuvo que esperar mucho, ya que unos 30 minutos después de que Minerva se había dormido, Dave irrumpió por las puertas con Félix a remolque.
Los dos estaban sucios