Dave gruñó cuando ella lo miró intensamente a los ojos. Su audacia y su confianza lo excitaron más allá de los límites que él creía posibles.
Amaris sonrió con satisfacción.
'No te tengo miedo, Dave. Todo lo contrario. Quiero que me liberes las sensaciones de mi cuerpo y me p*netres tan fuerte que ni tú ni yo recordemos luego el dolor al que nos sometieron. Puede que ahora no tenga mucha experiencia, pero aprendo rápido y haré todo lo posible para sacarte los mismos gemidos de éxtasis que tú