Amaris gimió sin poder evitarlo, estando completamente a su merced y disfrutando cada segundo.
Aunque Maena no quisiera ceder a sus exigencias, Amaris las aceptaría con gusto cada noche de su vida.
'¿Te gustaría, princesa?' Le murmuró al oído mientras sujetaba con firmeza su barbilla con los dedos. '¿Quieres que te llene de mi s*men?'
Amaris estaba aturdida, apenas lograba pensar con claridad, pero sin darle más vueltas asintió con la cabeza y murmuró su respuesta.
'Por Dios, sí…’
Dave soltó un