“Por favor, cambia, tiene miedo y dile a los guerreros que se retiren”, le digo a Kai.
Él me mira fijamente y luego asiente. Ladra, ordenando a los guerreros que nos rodeaban que retrocedan. Una vez que lo hacen, se da la vuelta y se esconde en el bosque para cambiarse.
Me enfrento a Iris, cuya mirada de miedo fue reemplazada ligeramente por la curiosidad.
“H-hablaste con ellos y e-ellos te escucharon”.
Iba a responderle cuando noté que le corría sangre por el brazo. Me arrodillo y le agarro