Ryko toma mi mano como si estuviese invitándome a bailar. Me conduce hasta el centro del círculo, donde se supone que se debe derramar mi sangre para culminar el ritual. La gran luna llena está a poco de culminar su paso por el cielo, cuando amanezca, todo habrá acabado y el destino de los hermanos Volk se decidirá de una vez por todas.
La manada me mira con impotencia, sé que quieren ayudarme, salvarme de esta locura, pero las órdenes de Enzo son claras: no pueden interferir.
—Casi es una lást