Voy mirando hacia atrás cada cinco minutos como si esperase que él me siguiera, sin embargo, sé muy bien que no lo hace.
A la distancia está el hotel donde se supone que me esperan los cazadores, pero estoy demasiado distraída pensando en lo último que me dijo Enzo antes de salir huyendo como una loca, que no me doy cuenta de a quien tengo en frente sino hasta que tropiezo de lleno con su cuerpo.
—¡Oh! Lo siento. —Levanto la mirada y Vincent está ahí sonriendo como siempre.
Esa forma tan peculi