Capítulo 17: Lobos grises y negros.
Lo sabía...
Sabía que no debía permitir que Steve le fuera entregar esa carta a Priscila. Pero claro, soy una tonta.
Escuche unas voces masculinas que provenían de la habitación de Priscila y no, no eran voces pacíficas, eso parecía una gallinero.
¿Acaso Steve y Billy se estaban peleando por el amor de Priscila?
Ese es el sueño de toda loba.
Elimine mis tontos, inútiles e innecesarios pensamientos de mi cabeza y salí corriendo en dirección a la habitación de Priscila.
—¿Qué es lo qué está pasan