Mundo ficciónIniciar sesiónA Andrew no le importó sonar realmente realmente necesitado porque lo estaba.
El omega solo le agarró la mano y la bajó hasta meterla dentro de su ropa interior, donde la puso encima de su montículo delantero donde los dedos del alfa encontraron el clítoris duro, hinchado y los labios calientes y resbaladizos.
-No te haré esperar más, cachorrito hermoso -le mordió el lóbulo de la oreja y, bajando la mano, corrió la tela de la ropa interior a un lado, dejando completamente expues







