Selena estaba tan atareada en ese momento que no se percató lo cerca que estaba el lobo de ella, así que cuando se giró al abrir la puerta de su casa soltó un chillido bastante sonoro. Lord gruñó pues taladró su muy afinado oído. Y ese gruñido la puso más nerviosa.
-Buenassssss, Buenaaaassss- desde abajo casi estaban tumbando la puerta.
El corazón de Selena casi se le quería salir de su pecho. Entre aquella persona insistente y el animal que parecía esperar expectante para entrar. Ella alzó una