Mundo de ficçãoIniciar sessãoLas voces me despertaron en plena noche. Eran los cautivos. No decían nada en concreto, no hablaban entre sí, era como si murmuraran palabras ininteligibles en sueños. Dormían en el pabellón, junto a Enyd, las exploradoras y media docena de los nuestros. Los demás dormíamos en el bosque, donde el sendero salía al claro.
—Enyd —llamé, dirigiéndome a la construcción de piedra y madera.
—¿Alfa? —respondió medio dormida.
—Están hablando en sueños. Están agitados, como si tuvi







