Mundo ficciónIniciar sesiónMe obligué a ignorar la punzada dolorosa que me causaba su rechazo y volví a abrazarla, aunque eso no la ayudó a serenarse.
—¿Por qué le temes tanto? —pregunté con genuina curiosidad, aunque detestaba hablar de mí en tercera persona—. Acaso alguna vez ocurrió algo que no me hayas contado?
—No, es sólo que… —musitó—. No sé cómo explicarlo, mi señor, pero sé que me detesta desde que me vio por primera vez, cuando tuvo que salvarme del león el año pasado. —Se hizo un ovillo contra







