Mundo ficciónIniciar sesiónObedeció conteniendo el aliento, y se envaró cuando deslicé la punta de mi cuchillo entre su piel y la espalda del vestido. Olí su miedo, aunque no era tan intenso como la noche anterior. Hice un corte en el escote, entre sus omóplatos, y dejé el cuchillo para rasgar la tela con mis propias manos, dejando expuesta su espalda.
—Ya no tendrás excusa para ponerte estos trapos apestosos —dije, mojando el paño en el cuenco de agua tibia.
—Lo siento, mi…
Se interrumpió sobresal







