Elizabeth
Escuchar la voz de Alfred fue como escuchar la melodía de una dulce canción, por un momento todos esos terribles pensamientos desaparecieron de mi mente y éramos solo nosotros.
Pero no podía engañarme mi realidad me daba una bofetada por la cara cuando veo el la situación en la que me encuentro... Y es, ¿quién se cree para hacerme ésto?
Yo no voy a ser una más de sus mujeres, no pienso someterme a sus reglas, si cree que lo esperaré por veinte años ha cometido un gran error. Estoy tan