-¡Yo soy quien toma las decisiones Elizabeth!.
-Te equivocas, Alfred, tu puedes ser el rey aquí. Pero no puedes obligarme a que me quede, y yo elijo irme.
-¡No permitiré que te vayas!.
-Solo tiene dos opciones, o me dejas que me vaya o me matas. No estaré aquí en contra de mi voluntad. Le dije poniéndome firme, porque no pienso someterme.
Un hermosa sonrisa se dibujo en su rostro, aún así no lo entiendo.
-Eres tan hermosa Elizabeth.
-¿Has escuchado lo que te dije?, le pregunté con el ceño frunc