-Tu chófer jamás llego, por fortuna el señor Russo, había pasado para dejar algo a casa y se ofreció a traerme.
-El señor Russo, ¿es una broma?, no quisiste que Andrés te trajera, pero sí un desconocido, respondí y ya estoy perdiendo la paciencia.
-Sí... es que no aguantaba las ganas de verte, me dijo colgándose de mi cuello para besarme, no quiero dañar está noche, pero luego solucionaré este tema con ese imbécil.
-Estás muy linda, Elizabeth, no deberías de arriesgarte de ese modo cuando mi ce