Capítulo 38
Me alejo de Malachi y lo miro a los ojos. "¡Al diablo con ellos!", declaro, usando mi mano para limpiar el trazo de las lágrimas de mi cara. Me doy la vuelta para entrar. "¿Chloe?", dice Malachi intentando detenerme, pero sigo caminando. Entro a la casa en busca de Amelia y la encuentro sentada en la cocina. Ella levanta la mirada de su teléfono y sus cejas se juntan al verme. "Chloe, regresaste. ¿Qué pasó? Te ves tan pálida", pregunta Amelia, buscando en mi cuerpo alguna herida de sangre, o alg